NÚMERO DE VISITAS

martes, 5 de enero de 2016

POETAS
Los poetas siempre

escarban en sus heridas.

Se despedazan, se inmolan,

se descuartizan en cada estrofa.

Se desmiembran sin piedad.

-Morir o no morir

he ahí el dilema-

Escupen su calvario

en textos que desgarran.

Se declaran mártires,

confiesan sus pecados,

sus vicios, sus flaquezas.

Dejan un corazón

que bombea en cada verso.

Succionan nuestra sangre

hasta dejarnos anémicos

y se olvidan

que tras leer sus poemas

nos debemos transfundir

gota a gota 

la sangre que chorrea.


..

Cuadro de la artista Elena Sai.

viernes, 1 de enero de 2016

EL INSPECTOR


1-La operación Gran Piedra De Gaulle

2-Rema rema y sigue adelante

3-Napoleón vuela en parte

4-El gran robo del Louvre

5-Aplastados en París

6-El inspector atrapa a la gallina

7-Hormigueo en la arena

8-El carterista de París

9-Un caso clínico

10-El heroico comisario y sus amigas

11-Largo viaje

12-Toulouse el truco

13-El amuleto

14-El comisionado está enfermo

15-El viaje espacial

domingo, 6 de diciembre de 2015

SOL Y LUNA




NUESTRO MUNDO
Sinfonía entre el susurro y una sonrisa 
rendimiento al espejismo del alma 
notas musicales seducen el camino.

Miradas perdidas entre retozos
queriéndose beber las mieles del tiempo 
palabras sugestivas expandidas 
a lo recóndito del corazón.

Lo resguardado sale en derroche 
ansía perversa y deliciosa del encuentro
desborde del torrente embravecido 
deseo de la unión envanecida 
viaje licito de lo permitido.

Perdidos en la contemplación de las energías
entre tu universo y el mío
que piden a gritos y sin decir nada 
lo que el palpitar canta
y la piel se estremece.

Atravesando el cosmos en un suspiro eterno
donde se entrega todo
en la dicha completa.

No comprendes la magnificencia de este amor 
que por ti la vida daría 
¿cuánto ha de resistir mi esencia?
Si aún no logramos el encuentro
ya que el reloj del universo 
pone la distancia entre los dos.

Entre charlas hemos tejido sueños 
afrontando desasosiegos 
cantos se transforman en caricias
recorrer de fronteras para el encuentro.

Sandra Méndez
Guatemala: “Entre árboles”
Vocablo Quauhtlemallan
Te invito a viajar en mis páginas

jueves, 3 de diciembre de 2015

DURATÓN. Gruta "de Pablo Bario"


De Sepúlveda arranca una senda que avanza paralela al Duratón, entre el río y las paredes rocosas en las que anidan los buitres.



En esas paredes hay cuevas que antaño fueron toscos eremitorios.



Pero hay también una de la que nadie da explicación.




Es una gruta cuya entrada aparece bien delimitada por dos pilares y un dintel de piedra.


En el dintel, una inscripción:
“LO HIZO PABLO BARIO. AÑO DE 1829. MARÍA”


 



¿Quién fue Pablo Bario?
¿Por qué construyó esta rudimentaria puerta?
Al parecer, no se sabe. No se alude a él en ninguna parte.




En lo más intrincado de la senda,
Pablo Bario (o quizás Pablo Barrio)
decidió poner puerta a una cueva.




A una cueva oculta en lo más intrincado.
Está cerca del camino, pero es poco visible.




Aquí, un hombre llamado Pablo, quiso hacer algo.
¿Una ermita? ¿Una cabaña? ¿Una ofrenda?




En la roca abierta, ese hombre incrustó dos columnas que marcaron la entrada y sobre ellas colocó un dintel de piedra en el que grabó una inscripción que conservara su memoria. 



Pero algo pasó. El monumento no agradó a los habitantes del bosque.
La intrusión despertó sus iras.




La roca se resquebrajó;
los troncos de los árboles cayeron:
la tierra se abrió dejando sus raíces al descubierto; entre el amasijo de piedras y ramas rotas, creció incontrolada la hierba.




Sólo en ese rincón del camino.
El resto del sendero conserva un aspecto plácido.






Pero en ese rincón la naturaleza se agitó con violencia, se sublevó contra el intruso que pretendió perpetuar su memoria en el dintel de piedra. 




Una debacle de rocas, troncos astillados, arbustos espinosos, oscurece y oculta la entrada de la cueva medio desmoronada


Quizás el interior era la morada de algún ser misterioso que vio perturbada su calma.
Quizás en ese fondo oscuro habita alguna criatura dispuesta a defender el sitio recuperado. 




Alrededor de la ermita olvidada se ha ensombrecido el cielo, se ha levantado el viento,
la penumbra de la cueva se extiende por la tierra circundante,
por la piedra húmeda cubierta de musgo, por las hojas  
podridas, convertidas en gran nido de insectos.


Por algún motivo, los moradores de la naturaleza no quieren que nadie entre aquí.
Había algo en esta cueva que no debía ser violado.




Quizá el cuerpo del constructor yace en esa oscuridad, consumido por la naturaleza enfurecida. 



Perdido en esa oscuridad, su cuerpo sin tumba
quizás ha sido devorado por los insectos
que se agitan bajo las hojas muertas,
enviados por los seres invisibles que, por algún motivo, no desean que nadie 
se acerque a esta grieta abierta en la roca.



Aquí el viento acumula frío oscuro, nubes negras, la humedad de la hojarasca parda, un silencio lóbrego.
Quizás hay alguien ahí dentro, vigilando,
para que no entre nadie. 



Vigilando, por si alguien decide quedarse, como el arquitecto. Vigilando, mirando desde la oscuridad del interior de la cueva,
dispuesto a expulsar a cualquiera que intente penetrar en ella.
Quizás el arquitecto violó una ley desconocida,
penetró en un espacio vedado y despertó presencias peligrosas.